Maresa Arévalo Galería (México, D.F.) presenta:
MONA J. LANG Paisaje, mito y memoria pintura
Sede: Galería Torre del Reloj México, D.F.
del 19 de noviembre al 3 de diciembre de 2008
inauguración: miércoles 19 de noviembre de 2008; 19:30 hrs.

© MONA J. LANG: Caperucita Roja, 2008 / acrílico sobre madera / 8 x 100 cm.

© MONA J. LANG: Reunión, 2008 / acrílico sobre madera / 29.2 x 122 cm.
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GALERÍA TORRE DEL RELOJ
emilio castelar y edgar allan poe
parque lincoln, col. polanco
méxico, d.f.
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MARESA ARÉVALO GALERÍA
méxico, d.f.
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PAISAJE, MITO Y MEMORIA
La exposición Paisaje, mito y memoria, de Mona J. Lang (Gotemburgo, Suecia, 1962), es el resultado
de dos años de trabajo, durante los cuales la artista se dedicó principalmente a realizar pinturas de
paisajes sobre madera. La selección que se hizo para la presente muestra reúne veinte obras, cuyo
formato horizontal invita al espectador a caminar junto con los protagonistas y a acompañarlos en sus
viajes a través de las extensiones de su recorrido.
Desde sus cimientos, los paneles que sirven de soporte a las pinturas son paisajes en sí mismos: se
trata de los rugosos restos de una vieja mesa de trabajo cuya superficie, a través de la desigualdad
de sus texturas, se somete a los mismos cambios sufridos por los paisajes a través del tiempo.
Lang cortó esas mesas en pedazos para configurar estas obras, y la historia de sus texturas forma
parte del contenido y del sentimiento que nos traduce su trabajo.
Uno tiene la impresión de haber conocido estos parajes durante un sueño, y las historias que ahí
acontecen son reminiscencias de otras que bien pudiéramos haber oído una o dos veces con
anterioridad. Quizá se trate de una larga cronología que se ha cortado en pedazos igual que la mesa.
Vislumbramos una sección de esta narración en cada pintura y nos vemos obligados a complementarla
con nuestro propio acervo mitológico.
Los soportes son verdaderas creaciones geológicas pues se fueron formando a través de los años con
escurrimientos de pintura, erosiones ligeras infringidas por el uso de lijas, reconstituidas por la
acumulación de muchas capas más de pintura embadurnada y aplicada con pinceles y brochas y,
finalmente, cubiertas por la artista con lujosos barnices traslúcidos.
Estas pinturas nos revelan una nostalgia por los lugares que están en proceso de disolverse y de
desaparecer, pero que en el camino se convierten en testimonio de la persistencia del mito y de la
memoria y, también, del implacable fluir del tiempo hacia lo desconocido.